Who can to live forever?

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Crecí escuchando sus canciones y no sé si ha habido algún día de los últimos treinta años en el que su peculiar sonido no me haya acompañado en algún momento. Seguramente sí, claro que sí. Habrá habido días. Pero pocos. Por fortuna, pocos. Es curioso cómo ha cambiado la percepción de su perfil provocador y transgresor de hace décadas. Queen era parte de la historia oculta del rock, de la que se trataba con un pre-marketing milimétricamente calculado para que el misterio multiplicara su poder hipnotizante, concretamente por cuatro, las cuatro personalidades de John Deacon –siempre hay un John–, Brian May, Roger Taylor y Freddie Mercury, que la película Bohemian Rhapsody ha rescatado y ha desvelado para maravillar no solamente a quienes les admiramos en su esplendor, sino a quienes hoy no sabían sobre ellos y sobre su obra. Sobre Queen.

“Fake news” sobre Freddie, sobre Queen

Cierto es que la película, bendecida por Roger y Brian, trata de endulzar sobre todo el nombre y la figura de Freddie. Sobre él, estrafalario e histriónico siempre, se dijo de todo. Las “fake news” son tan viejas como el mundo, lo que es nuevo es el poder de enredar de las redes sociales. Pero las llamadas leyendas urbanas eran también, son muchas veces, “fake news”. En su última época de esplendor, esos años ochenta de A Kind of Magic y su extraordinaria e irrepetible comparecencia en Wembley, Freddie era para muchos una especie de sádico peligroso, un degenerado sin límites al que se adjudicaban todo tipo de perversiones que para otras muchas personas eran no solo permisibles sino motivo de admiración mayor, porque tal excepcionalidad agigantaba su figura como estrella del rock.

Bohemian Rhapsody
Carátula del tráiler de Bohemian Rhapsody (2018).

Pero han pasado muchos años. Freddie murió y del talento gigantesco de John –siempre hay un John­– nunca más se supo. Por desgracia. Solo Brian y Roger, que además de ser magníficos músicos han demostrado ser muy listos y unos tipos con una visión de negocio impresionante, se han bastado para mantener vivo el nombre de una banda de rock ecléctica y absolutamente única que dejó de ser lo que fue el mismo día que Freddie se fue, y sin embargo sigue siendo.

Vivos en 2019

Bohemian Rhapsody no es una obra maestra del cine, de acuerdo. Tampoco Queen, probablemente, sea la mejor banda de rock de la historia ni sus cuatro componentes sean los mejores intérpretes, cada uno de lo suyo. Pero en 2019, en 2019, repito, la música de Queen fue protagonista en la ceremonia de entrega de los premios Oscar. Y el actor que se atrevió a meterse en el pellejo de Freddie e interpretar su singularidad, Rami Malek, recibió una de esas estatuillas doradas por las que harían cualquier cosa tantos y tantas actores y actrices de papeles memorables que solo llegaron a ser nominados, en el mejor de los casos.

Brian y Roger le han dado al mundo una nueva visión de Freddie, y de paso han revitalizado la gran obra de Queen. Lo más trascedente de todo, sin embargo, es que incluso los más arrogantes detractores de esta banda mágica han tenido que admitir que su fuerza es imparable. El gran activo de Queen no era la personalidad oscura y supuestamente desviada de Freddie Mercury, no, sino el inmenso talento de cuatro hombres que tenían una visión diferente de la música y fueron capaces, sin embargo, de hacer un gran equipo. Las canciones de cada uno de los cuatro eran perfectamente reconocibles, pero todas las de Queen también lo son y lo serán para siempre. Memos presuntuosos en roles de críticos han pontificado que se repetían. Pero lo que se repite es su éxito, generación tras generación. God save the Queen.

“Who wants to live forever?” La pregunta no es esta sino “who can to live forever?”. Queen.