Soy un hombre raro

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Me llaman el Hombre Raro. Soy el que va por libre, el verso suelto que no responde más que a su conciencia. Llegó la hora de disfrutar, de compartir inquietudes y lugares, momentos o iniciativas que me resultan especiales, singulares, excitantes… Quiero divertirme y al mismo tiempo evadirme de las amenazas de un mundo peor. Quiero sorprenderme con la creatividad de las personas, con su capacidad para generar emociones y motivaciones, espacios y contextos fantásticos, placeres únicos. Y quiero instalarme en los esfuerzos que muchos hacen por mejorar la vida de todos, en la fantasía de quienes tienen el don de visualizar los cambios y la valentía para abordarlos con decisión para construir.

Construir, hacer, crear. Eso es lo que admiro. Y quiero divulgar en mi humildad lo que creo que merece la pena. No soy pretencioso. Recuerde que me llaman el Hombre Raro. No quiero convencerle de nada ni tener razón. Prefiero tener paz, no lo dude. No quiero ser más, ni destacar. Solo unir mi acción a la de otros para poner en valor lo que me gusta. Virtudes, excelencias, arte, ingenio, humor, creatividad, ideas, acciones, pensamiento positivo, solidaridad, libertad, igualdad…

Soy el Hombre Raro. Si quiere, me llama ingenuo. O lo que prefiera. Si le digo la verdad, lo único que me molesta es que me llamen… muy tarde o muy temprano.

“Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa” (Winston Churchill).