La vida es demasiado corta, “that’s the truth”

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Aidan O’Brien (2010 Epsom Derby)

La foto tiene nueve años. El tipo que aparece estirando la mano del caballo es un irlandés llamado Aidan O’Brien. En la actualidad cuenta tan solo 48 primaveras y ha batido todas las marcas europeas, y probablemente mundiales, en su campo profesional. El pura sangre inglés (PSI) no tiene secretos para él. Entrena caballos de carreras para los retos más exigentes y para las cotizaciones más deslumbrantes. Por sus manos han pasado muchos de los corceles más veloces que hayan pisado las pistas de los hipódromos más reputados del globo en los últimos veinte años. Y sin embargo, también tiene haters. Y muchos.

Nadie está libre de ellos en la era de la revolución tecnológica. La envidia saltó de los círculos limitados de las barras de las tabernas a las plataformas infinitas de las redes sociales, en las que la ignorancia y el anonimato han impulsado esta rebelión universal de la estulticia. Al fin y al cabo siempre ha habido quien ha sido capaz de hacer involución del progreso, incluso de la libertad de opinión, derecho fundamental de todos que debiera no ser opinado como puntal básico de la civilización asertiva. Ya dijo Sir William Churchill (¡cuántos haters hubiera acumulado su cuenta de Twitter!) que “donde hay un gran margen para la libertad de expresión hay siempre una cierta cantidad de opinión estúpida”.

“Nada ni nadie me molesta”

Todo el que hace, en fin, sufre las iras de los que no son capaces de hacer. Es la protesta impotente y rabiosa de la mediocridad, la forma de expresión de los acomplejados. Mas la pertinaz presión de estos profesionales de la destrucción ha de ser completamente ignorada. No lo dude.

Aidan O’Brien, apodado “el maestro“, es en resumidas cuentas un genio. Pero de los de verdad. Y su respuesta cuando un periodista le preguntó por las feroces críticas e incluso los insultos que recibe a pesar de sus impresionantes éxitos, ha de ser una referencia para todos los que creemos en el esfuerzo como medio para obtener el verdadero éxito, que no es sino mejorar en algo el mundo: “Nada ni nadie me molesta. No importa lo que cualquiera pueda decir. No me importa porque he llegado a una etapa en la que eso es irrelevante. La gente puede decir lo que quiera, puede hacer lo que quiera. La vida es demasiado corta. Esta es la verdad“. Para recordarlo todas las mañanas.