La distintiva grandeza de Rafa Nadal

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La exaltación de la “fortaleza mental” de Rafa Nadal es una especie de mantra al que recurren sistemáticamente periodistas, comentaristas, narradores y, al final, admiradores del tenista e incluso quienes no lo son. Parece que eso es lo que justifica o explica el interminable y grandioso currículo deportivo del de Manacor, más allá de lo bien que sea capaz de jugar al tenis, de las principales virtudes de sus golpes o de las miles de horas de entrenamiento que acumula. En su cuerpo y en su mente.

Es obvio que no se puede aspirar a competir al máximo nivel sin lograr un juego de altura. De hecho, dicen los expertos que la calidad total o absoluta de los veinte o treinta mejores jugadores del mundo es muy pareja, aunque cada uno tenga sus virtudes y sus defectos y entre ellos haya diferencias en la calidad técnica, en la física o a la hora de rendir según sea el contexto. Rafa Nadal es mejor en determinadas facetas que sus principales rivales y es peor en otras, lo cual él siempre reconoce con total naturalidad. Ahora bien, hay algo que amplía su superioridad y anula su eventual inferioridad. Y sí, atendiendo a los expertos, es su “fortaleza mental“. Eso mismo.

Fortaleza mental: concentración sin fisuras 

¿Qué es exactamente la “fortaleza mental” de Rafa Nadal? Pues no es otra cosa que la formidable capacidad de concentración del tenista balear en su objetivo y para evadirse de pensamientos que puedan sacarle del “aquí” y del “ahora” para mantener constante la confianza plena en sus posibilidades y especialmente en su cuerpo, logrando así el difícil reto de no cuestionarse cuando compite ni de dar cabida a cualquier temor.

En las retransmisiones de tenis es muy frecuente escuchar que “ahora la presión es para Fulano“, lo cual significa, básicamente, que éste tiene ante sí una doble dificultad que vencer: la que le opone el adversario y la que se impone a sí mismo por el miedo a fallar. Y no es discutible que Rafa Nadal domina como nadie esas situaciones en las que es fundamental vencerse a sí mismo primero, superar las dudas y los temores, para terminar ganando al contrario.

“El juego interior del tenis”

Nada hay mejor para entender todo esto que una obra llamada “El juego interior del tenis“, de Timothy Gallwey, que explica perfectamente cómo al abordar un reto, como es un partido de tenis, jugamos en un escenario externo pero sobre todo libramos una fuerte batalla a nivel interno, pues siempre hay una parte de nosotros (un segundo yo) que está cuestionando en nuestra cabeza lo que estamos haciendo (a través del primer yo) a nivel externo, generando los miedos, las dudas y creando limitación, distracción y prejuicios…

La potencia del coaching como proceso radica fundamentalmente en la certeza que termina ordenando y consolidando en las personas acerca de sus capacidades o sus posibilidades, con un objetivo concreto fijado en el horizonte. Y por eso “El juego interior del tenis” sienta las bases del coaching. Merece la pena leerlo para entender cómo a lo largo de cualquier partido que veamos de Rafa Nadal, y sobre todo de los más duros, el mérito más admirable del jugador español es invisible, y es el de manejar en su cabeza las situaciones que normalmente acabarán agotando y derrotando al contrario. Es su grandeza distintiva.