La actitud, el factor multiplicador

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Pensamiento positivo
El medio natural del Hombre Raro: el pensamiento positivo.

Emilio Duró y Víctor Küppers son dos de los conferenciantes más solicitados en los últimos años por los foros en los que se quiere hablar y escuchar sobre actitud, sobre la buena actitud para afrontar los problemas, el trabajo, las adversidades, los tiempos mejores y peores… la vida, al fin y al cabo. Duró (Lérida, 1960) insiste en que uno de los motivos principales para mantener la fuerza interior y encarar cada día con la mejor actitud es que el mundo es cada vez mejor (“somos la generación que mejor vive de la historia de la Humanidad“), ya que nuestros padres vivieron mejor que nuestros abuelos, nosotros lo hacemos mejor aún y nuestros hijos disfrutarán de posibilidades más favorables y de medios que nosotros ya hubiéramos deseado (pinche aquí para visualizar, a modo de ejemplo, una entrevista en la que explica esta visión, en el minuto 2). Por su parte, a Küppers (Eindhoven, Holanda, 1971) se le ha escuchado decir en algunas de sus charlas que “lo hemos hecho muy mal” y le dejamos un mundo empeorado a nuestros hijos (pinche aquí para acceder a un acto en el que se expresa en estos términos, en el minuto 2). ¡Caramba! Dos personas que han conseguido rescatar una serie de valores, digamos, positivos, como herramientas para vivir con más intensidad, fuerza y alegría parecen contradecirse en algo tan crucial como es su visión del mundo actual. ¿Es así?

El contexto, la realidad

La importancia de no perder de vista el contexto, valorar un discurso en su conjunto (y completo) e incluso leer entre líneas es clave para el buen entendimiento de los mensajes que salen de un mismo emisor y llegan a incontables receptores que lo pueden interpretar de muchas maneras diferentes. He aquí una de las llaves de la buena comunicación, de la correcta comunicación, que solamente se produce cuando el receptor queda en línea con el emisor y puede por ello devolver un feed back coherente. Por ejemplo, una de las convicciones de Emilio Duró, sobre la que incide prácticamente en todas sus charlas, es que lo esencial para una correcta reacción, para una iniciativa con probabilidad de éxito, para una actitud ganadora, es partir del contacto directo con la realidad, es decir, no negar la evidencia ni el hecho objetivo. Y con esta premisa en la cabeza, manteniendo la atención a sus discursos completos y siendo fieles a sus contextos, veremos que Duró y Küppers, aunque no lo parezca, hablan de dos asuntos distintos e incluso complementarios.

La conexión de los mensajes

El primero nos habla de épocas y pone en valor las conquistas científicas, tecnológicas, sociales, económicas y culturales de cada una de ellas, nos habla de la civilización y de la modernidad que posibilita al hombre de hoy superar limitaciones y taras de tiempos anteriores, y que permitirá al hombre de mañana superar las que aún hoy se convierten en barreras infranqueables y suponen adversidades graves. El segundo, mientras tanto, nos habla de un conjunto coyuntural desde una visión particular pero no definida, nos propone un mensaje con el que es fácil empatizar, ya que cualquiera puede tener una razón para pensar que, en efecto, el hombre de hoy va a dejar un mundo hostil y disminuido para sus descendientes, por la explotación natural, por la contaminación, por el mal reparto de los recursos, por el feroz consumo, etcétera.

Al final, Küppers está situándose en la realidad, como aconseja Duró, para construir su mensaje posterior, tan interesante, y con el que viene a decirnos que ese hecho objetivo, que es el rápido deterioro del mundo y del planeta por desconsideración y excesos del hombre, nos está demandando una actitud que él describe muy bien apoyándose en valores positivos porque, como dice Duró, “nadie te puede amargar la vida. El 90 % del éxito viene de la forma de ver tu vida, de tu actitud“. Y Küppers añade su particular fórmula matemática: V = (C+H) x A, de donde el valor de una persona (V) se calcularía sumando sus conocimientos (C) y sus habilidades (H)… y multiplicando el resultado por su actitud (A). El mensaje es claro.

Y en este espacio se mueve el Hombre Raro.