El sueño de Amadeo

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Hace unos días coincidimos en la Escuela Universitaria del Real Madrid y su inspiradora ponencia, en la jornada de cierre del curso del Máster Universitario en Dirección de Entidades Deportivas “Alfredo Di Stéfano”, fue todo un descubrimiento. Como presidente del Valencia Club de Fútbol, Amadeo Salvo solventó en un par de años de trabajo una transición muy delicada y necesaria de la entidad valenciana desde su asfixiante dependencia de Bankia hasta una nueva etapa liderada por un nuevo propietario, Peter Lim, al que él mismo convenció para que adquiriera la mayoría del capital social del club en un momento muy difícil. Una etapa, por cierto y todo sea dicho, que si bien no está resultando exenta de problemas, ya que la dificultad es intrínseca al proceloso mundo del fútbol, acaba de ofrecer esta misma temporada, hace pocas semanas, el título de la Copa del Rey a la hinchada valencianista, por lo que en Mestalla se vive hoy un momento dulce que tiene muchísimo que ver con la afortunada aunque corta gestión de Amadeo Salvo al frente de una entidad de la que salió por decisión propia el 1 de julio de 2015. Justo un mes antes de que empezara a tomar cuerpo su nuevo proyecto: la apuesta por el fútbol de alto nivel en Ibiza. Sí, en Ibiza.

Amadeo Salvo, en la Escuela Universitaria Real Madrid
Amadeo Salvo, en un momento de su ponencia en la jornada de cierre del curso del MBA Alfredo Di Stéfano, de la Escuela Universitaria Real Madrid.

Todos los proyectos de fútbol que se han emprendido en la isla han fracasado estrepitosamente y de hecho la Unión Deportiva Ibiza desapareció en 2010 debido a la imposibilidad de hacer frente a las deudas contraídas, sobre todo con la Administración local y la Federación Balear. Pero en un lugar que nunca fue amable para el fútbol, donde son otras actividades de ocio las que siempre se han llevado la palma, en el que la masa crítica de aficionados es corta, las instalaciones prácticamente inexistentes y el problema de la falta de vivienda es casi insuperable para cualquier iniciativa empresarial, ahí mismo es donde Amadeo Salvo y su familia vieron una oportunidad, una gran oportunidad: la de crear un club prácticamente desde cero, a su medida, y sobre todo asociar el fútbol, casi omnipotente en España, a una marca que en cuestión de turismo y diversión es top level mundial y que sin duda alguna puede atraer la atención y el seguimiento de futboleros y futboleras de todo el planeta. Si se logra elevar a la Unión Deportiva al fútbol profesional es obvio que Ibiza se convertirá en uno de los destinos más deseados por las hinchadas de todos los equipos visitantes, y parece evidente que llegados a ese punto, serán muchísimos los futbolistas de calidad que querrán ir a jugar ahí. Así pues, la lectura de los Salvo es audaz y ofrece una perspectiva de acción apasionante, aunque dura y cara. Así que también es arriesgada.

Para empezar, los Salvo tuvieron que abonar 60.000 € en 2015 para pagar las antiguas deudas de la Unión Deportiva y así poder recuperar el club para la competición, empezando por la Regional. Y después de invertir en una estructura básica, moderna y profesionalizada, de hacer todas las contrataciones necesarias, de habilitar de nuevo el estadio, de construir un proyecto complejo, con su plan de marketing y con su cronograma (#climbingtothetop, “ascendiendo a lo más alto”), en 2018 se quedó a las puertas de subir ya a la Segunda división B y sin embargo el posterior descenso administrativo del Lorca le abrió una puerta para ese deseado ascenso, aunque traspasarla también tuvo un alto coste, de casi medio millón de euros en inicio más el de afrontar una temporada en el grupo de los equipos andaluces, con muchos desplazamientos largos y caros en el calendario. La primera temporada en la Segunda B ha concluido con una sexta plaza en la tabla tras el cese en invierno de Andrés Palop, el entrenador contratado para afrontar el abordaje del ascenso a la Liga 123, la antigua Segunda división. Su sustituto, Pablo Alfaro, compañero del anterior en el Sevilla FC en sus tiempos de futbolistas, va a afrontar ese mismo reto en la campaña 2019-20, que es la que según el timing de trabajo del proyecto #climbingtothetop debe convertirse en el trampolín definitivo para el acceso del Ibiza al fútbol profesional, su particular “tierra prometida”, si bien el objetivo final, y culmen de este sueño de Amadeo, sea el aterrizaje de su Unión Deportiva en la Liga Santander, la Primera división, en la que la cotización de la empresa explotaría y se consumaría una iniciativa de emprendimiento tan extraordinaria como atrevida, pero al mismo tiempo excitante.

Ya se han cumplido varios hitos en el camino diseñado. No solo porque el equipo esté ya moviéndose en la zona de aspirantes al ascenso de la Segunda B, sino porque su estructura ha avanzado de una forma ejemplar, porque ha pasado de tener 25 espectadores en los primeros partidos a tener dos mil, porque son muchos los profesionales de nivel que quieren participar del proyecto, porque el impacto de los perfiles del club en las redes sociales es ya una realidad que avanza y confirma el interés que un proyecto en esta localización despierta fuera de la misma isla, y porque ya está perfectamente pergeñado el plan para dotar a la Unión Deportiva de un estadio vanguardista, multiusos, sostenible y solidario (que ha de generar su propia energía y ceder el excedente a las familias de la isla que la necesiten), un nuevo recinto deportivo pero también de ocio que cubra un vacío sorprendente de la isla, que siendo emblema de la música disco y del universo dj no cuenta con una instalación capaz de albergar conciertos para 15.000 espectadores.

Después de escuchar la ponencia de Amadeo Salvo, somos un poco hinchas de la Unión Deportiva Ibiza y esperamos ver muy pronto a su equipo en el fútbol profesional, en todo el esplendor de LaLiga. Somos fans del Ibiza… y del sueño de Amadeo.